

Con gran expectativa se dio inicio al Clasificatorio de la Zona Sur en la Medialuna Socabío de Los Ángeles, Asociación Río Biobío. El jueves debutaron las colleras de Ñuble Cordillera con gran entusiasmo, y una de ellas logró el gran objetivo: cumplir el anhelado sueño de llegar a Rancagua. Una de sus integrantes conversó con Entre Quinchas. Se trata de el joven jinete Cristóbal Iraira.
¿Cómo viviste este gran paso por el Clasificatorio, Cristóbal?
“Íbamos con grandes expectativas. Se vio muy bien desde el principio, la verdad. Premiamos de inmediato en la Serie Potros y lo pasamos tranquilamente.
Este es mi segundo Clasificatorio, pero en esta temporada se nos dieron las cosas. Con don Jorge teníamos una meta clara: llegar a Rancagua, y se nos dio. Misión cumplida. Fue una temporada soñada, nunca esperé que todo lo que pasó fuera tan increíble. Estoy muy feliz.
Lograr el segundo lugar en la Serie Potros me tiene muy contento, sobre todo por mi compañero, que es extraordinario. Yo estaba seguro de que iba a salir a ponerle con todo. Él me pidió que lo ayudara con unas atajadas y, gracias a Dios, se me dieron. Después no perdió ninguna atajada. La semana antes del Clasificatorio estuvimos trabajando el arreo y resultó todo lo que practicamos; salió todo muy bien.
El novillaje estuvo muy bueno. En la Serie Potros los toros eran un poco más pesados, pero en general fueron muy buenos, y el Clasificatorio fue extraordinario de principio a fin. Así se reflejó en los puntajes, que fueron muy altos en todas las series. Nosotros pudimos verlo completo.
Con 24 puntos salimos segundos en la Serie Potros. En dos toros llevábamos 20 puntos y con una atajada más, además de una muy buena atajada de don Jorge a la mano de atrás, quedé tranquilo y no quise arriesgar en la última.
Llegar a Rancagua por primera vez es un sueño. Al principio de la temporada no pensé que se iba a dar, porque con don Jorge empezamos a correr recién a fines de octubre. Que en tan poco tiempo se cumpliera la meta de llegar a Rancagua es realmente un sueño”.
¿Cómo ha sido el apoyo familiar?
“Mi papá es el pilar fundamental, siempre lo ha sido. Me acompaña a todas partes y le gusta mucho esto. También están mi mamá, mis hermanas, mi polola y mi abuela. Para Rancagua vamos todos como familia, y eso me hace muy feliz.
De chico me gustaban los caballos, no sé bien cómo se fueron dando las cosas. Empecé con la crianza, quería mover a la rienda y después me terminó gustando mucho el rodeo”.
¿Qué se siente correr con don Jorge?
“Yo sabía lo tremendo que era, pero en el Clasificatorio me di cuenta de cuánto lo quiere la gente. Estoy muy contento de correr con él y le doy las gracias por todo lo que me ha enseñado. He aprendido muchísimo con su experiencia. Estoy muy agradecido por el apoyo y la confianza que me da para correr relajado. Durante la temporada nos hemos conocido más y somos amigos tanto dentro como fuera de las medialunas.
A los que están empezando les digo que hay que ponerle mucho empeño, porque los resultados no se dan de inmediato. Después de dos años recién estoy viendo frutos. Hay que persistir, tener ganas y escuchar mucho, porque uno nunca termina de aprender.
En cuanto a los estudios, esta temporada fue un poco difícil, porque viajaba los viernes y regresaba los domingos en la noche, pero se pudo compatibilizar”.
¿A quién le dedicas este triunfo?
“A toda mi familia, a don Jorge y a todo el equipo que nos acompaña cada fin de semana: don Pedro Calderón, Ezequiel Pérez, Borito Ortiz y Gonzalo Espinoza. A todos ellos, muchas gracias. Este logro también es de ellos por el apoyo que nos brindan a mí y a mi papá”.


